Febrero 2007
El Chaqueño Palavecino reventó los parlantes en un segundo piso. Tempranito, 10 de la mañana, en el barrio 2 de Abril, en Caleta Olivia; ahí en donde la policía entra poco y nada. En el tercer piso crujía música de Reggaeton y el vecino de enfrente le daba a la cumbia villera.
En el último escalón escuché una radio mal sintonizada. Música clásica, quizás era Vivaldi o Mozart. La melodía se mezcló con la voz del Chaqueño y los timbales de la cumbia villera. Todo sonaba a la vez y casi a la misma potencia. En ese mismo piso alguien escuchaba rock y dejó el sello en la pared, bien prolijo, bien pintadito; en una pared que temblaba con ritmos y sonidos...
Por Donal.


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